Literatura y escritos

Literatura y escritos en la Historia del Feminismo

Una premisa clave de la crítica literaria feminista es que el género y la sexualidad desempeñan un papel importante a la hora de determinar cómo se escribieron y distribuyeron y recibieron los textos y, a su vez, que los textos literarios han conformado, y siguen conformando, nuestra comprensión del género y la identidad sexual. Teniendo esto en cuenta, el debate contemporáneo sobre el papel y la condición de la mujer, y más ampliamente la relación entre género y poder, se ha basado naturalmente en escritos anteriores, tanto de mujeres como sobre mujeres. En el último medio siglo, en particular, las nuevas lecturas de autores canónicos y la recuperación de textos y voces perdidos o marginados han permitido relatos históricos más completos y matizados sobre la experiencia de las mujeres en cuanto a la maternidad y la crianza de los hijos, la educación, las creencias y prácticas religiosas, el noviazgo y el matrimonio, la amistad, la sexualidad, el trabajo dentro y fuera del hogar, la actividad política y filantrópica, y el impacto en todo ello de las diferencias de clase, cultura y raza. Al mismo tiempo, estas categorías, que reflejan las ideas recibidas sobre el género, la familia y la distinción entre la esfera privada y la pública, han sido puestas en duda.

El registro proporcionado por la ficción ha sido especialmente rico. Representar a los hombres y a las mujeres, tanto en relación con los demás como en su compromiso con las condiciones históricas específicas, ha sido el principal proyecto de la novela en los últimos tres siglos. Tanto si se lee como la creación de una voz individual única, como si se lee en términos postestructuralistas como un tejido de citas extraídas de diversos centros culturales, la obra de las novelistas ha hecho posible la reconstrucción académica de la cambiante experiencia física, social y cultural de las mujeres: cómo han vivido, cómo han sido vistas por los demás, cómo han sido llevadas a definirse a sí mismas y, fundamentalmente, cómo podrían impugnar esas definiciones y encontrar nuevas formas de vivir.

Las lecturas feministas, ya sea de novelas, poesía y teatro, o de tipos de escritura menos formales, desde cartas y diarios hasta libros de cocina, han sido debidamente informadas por las necesidades e intereses del feminismo contemporáneo, pero al mismo tiempo han tratado de explorar la relación entre la obra y la sociedad en la que se produjo. En este sentido, la recuperación de voces olvidadas, además de las escritoras a las que se les ha concedido un estatus canónico (Austen, las Brontë, George Eliot, Woolf), ha sido especialmente valiosa para hacer visible una tradición femenina continua, en la que las escritoras pueden verse en una conversación implícita entre ellas. El examen de esa tradición -la temática, los estilos, las estructuras, los temas y los géneros de la escritura femenina- sigue siendo fundamental para plantear cuestiones más amplias sobre la evolución de la autoconciencia de las mujeres en el marco de la sociedad, y el poder de la literatura no sólo para reflejar sino también para influir en las condiciones sociales, económicas y políticas de la vida de las mujeres.

Esta sección incluye ejemplos de la contribución distintiva de las mujeres a la literatura y la escritura a lo largo del siglo XIX, desde Mary Wollstonecraft y Fanny Burney hasta Netta Syrett, prestando especial atención a la ficción gótica, la «novela de sensaciones» y la ficción de las Nuevas Mujeres de finales de la época victoriana, así como una serie de escritos de viajes, polémica y periodismo. También incluye importantes estudios sobre la ficción femenina victoriana de Margaret Beetham, Shirley Foster, Dorothea Barrett y otras, y la influyente colección editada por Mary Jacobus sobre Women Writing and Writing about Women.